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domingo, 13 de septiembre de 2009

La Vieja costurera

Esta historia se trata de una experiencia personal. La redacto en primera persona, como la he encontrado:

"Este pequeño caso ocurrió en Quito (Ecuador), en la antigua casa de los abuelos de mi novia. Una casa grande, como son casi todas allí, con sus dos pisos y su multitud de habitaciones.
En esa casa murió antiguamente una señora mayor que era costurera y se pasaba todos los días cosiendo en su máquina. Como en multitud de casas viejas de todo el mundo, es muy frecuente y normal la muerte de sus antiguos inquilinos.

Un día, la abuela de mi novia cosía con esa vieja máquina de coser, como muchos otros días, pero éste fue especial, ya que al parar y dejar la máquina y dirigirse a la cocina, la máquina empezó a funcionar de nuevo y a coser.

No sólo ocurrían esas cosas, en muchas mañanas se encontraba la máquina patas arriba, cambios de temperatura, sonidos extraños, lo típico en estos casos, pero sólo en esa habitación, eso sí, siempre actos pacíficos.

Hasta que un día, una hija de los abuelos trajo a su novio a dormir a casa y sin decirle nada de lo extraño le hicieron dormir en la habitación. Esa noche, el chico despertó no por el frío del ambiente, sino porque sentía que no podía respirar bien. Abrió los ojos y vio a una señora mayor mirándole mientras trataba de ahogarlo con las manos. Se levantó de golpe mientras oía espeluznantes chillidos en su cabeza, se dirigió a toda prisa a la puerta y aunque el pomo estaba ardiendo logró abrirla, salió de la habitación, subió las escaleras y despertó a todos los habitantes de la casa. Aterrorizado, ese día durmió con los suegros, y no pasó más noches en esa misteriosa casa.

Las cosas raras siguieron ocurriendo, y supongo que siguen aún, pero esa casa ya se vendió hace unos años por motivos ajenos al fantasma de la vieja costurera"

martes, 7 de abril de 2009

¿Algo más que políticos?



Abraham Lincoln fue elegido al congreso en 1846.
John F. Kennedy fue elegido al congreso en 1946.
Abraham Lincoln fue elegido presidente en 1860.
John Kennedy fue elegido presidente en 1960.
Ambos estuvieron muy interesados en mejorar los derechos civiles.
Las esposas de ambos perdieron hijos cuando todavía estaban en la Casa Blanca.
Ambos presidentes fueron asesinados en un viernes.
A ambos presidentes les dispararon en la cabeza.
Aquí es donde se pone un poco misteriosa la cosa:
La secretaria de Lincoln era de apellido Kennedy
Y la secretaria de Kennedy era de apellido Lincoln
Ambos fueron asesinados por sureños
Y ambos presidentes fueron reemplazados por sureños con el mismo apellido: Johnson
Adrew Johnson, quien reemplazó a Lincoln, nació en 1808.
Lyndon Johnson, quien reemplazó a Kennedy, nació en 1908.
John Wilkes Booth, quien asesinó a Lincoln, nació en 1839.
Lee Harvey Oswald, quien asesinó a Kennedy, nació en 1939.
Ambos asesinos usaban y se les conocía por sus 3 nombres, algo no muy practicado en la cultura norteamericana.
La suma de las letras de ambos nombres te dan el mismo número: 15
Ahora es cuando debes agarrarte de tu silla:
A Lincoln le dispararon adentro de un teatro llamado Ford
A Kennedy le dispararon adentro de un coche Lincoln, hecho por la compañía Ford
Booth y Oswald fueron asesinados antes de ir a juicio.
Y para terminar de hacerlo más misterioso;
Una semana antes que lo mataran, Lincoln estuvo en Monroe Maryland
Y una semana antes que lo mataran, Kennedy estuvo con Marilyn Monroe

jueves, 15 de enero de 2009

LA PASAJERA

Seguramente ustedes vieron la historia de La Pasajera este martes en Voces Anonimas de Coleccion como yo, por eso, les dejo la historia, aca, en Blog Terrorifico.

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En una noche neblinosa de abril, hace ya muchos años, el traqueteo de un coche Leyland se escurría entre los silencios de la penumbra montevideana. El ómnibus, perteneciente a una línea que ya no circula, iba rumbo a destino en la penúltima vuelta de la jornada.
A medida que el bus avanzaba en su recorrido, los pasajeros fueron bajando en las distintas paradas hasta dejar completamente solo al conductor, que maniobraba la máquina entre calles oscuras. Súbitamente, un golpe sordo, violento y un grito corto llegaron tras una curva cerrada, inequívocas señales de que el bus, entre la niebla, se había topado con un obstáculo vivo y se lo había llevado por delante. Cuando el chofer desciende, el mal sabor que se anticipaba en su boca se volvió realidad: sobre el pavimento, exangüe, tendida a lo largo en una postura antinatural, yacía una señora mayor. El hombre entró en pánico, comprendiendo a la primera ojeada que la mujer estaba muerta, producto del impacto del ómnibus.
En la histeria del momento, convertido en una masa de nervios y sin saber qué hacer, el conductor atinó a apartar el cuerpo del camino, se subió al ómnibus y sin pensarlo dos veces arrancó y retomó el camino. Después de llegar a destino debió reiniciar el circuito en la última vuelta de la noche, distraído y con la sombra oscura de los sucesos recientes en su mente.
Poco a poco, el bus comenzó a poblarse nuevamente mientras repetía las paradas de su usual recorrido nocturno. Con los nervios a flor de piel, el chofer oteaba su alrededor y esperaba con ansias culminar la jornada laboral. De improviso, una cara conocida pareció asomar a través del espejo, entre los pasajeros sentados en las filas del fondo y con una mueca trágica impresa en el rostro. A pocos metros de la puerta trasera, sentada con toda corrección y con la mirada de espanto que el chofer presenciara, se hallaba la anciana atropellada minutos atrás.
El ómnibus casi vuelca debido a la reacción del hombre, que creyó enloquecer. Volvió a mirar por el espejo y sólo encontró a los pasajeros usuales, por lo que atribuyó la visión a su estado alterado. A la siguiente curva, el rostro de la anciana volvió a repetirse en el reflejo del cristal, más claro y nítido que antes, como la prueba ineludible del crimen cometido.
El coche fue vaciándose nuevamente, pero el chofer casi no prestaba atención a los pasajeros, exceptuando la figura muda que permanecía obstinada en su lugar y se manifestaba a través del reflejo del espejo. Cuando el ómnibus estaba casi desierto, el hombre se animó a mirar hacia atrás, descubriendo que allí no había nadie junto a los dos o tres pasajeros que estaban por bajar. Al volver la vista hacia el espejo, sin embargo, resurgió la imagen clara de la anciana.
Dos paradas antes del destino, el ómnibus quedó finalmente vacío, a no ser por el reflejo insistente que el chofer observaba en el espejo. Esta vez, sin embargo, pudo comprobar a través del cristal que la anciana se levantaba de su asiento y comenzaba a caminar lentamente hacia su lugar. Se dio la vuelta, pero allí no había nadie: a través del espejo, sin embargo, la mujer seguía su marcha impertérrita en dirección a la puerta delantera. El conductor descuidó la marcha y miró hacia atrás con horror por última vez. No pudo ver la luz brillante, el bocinazo inesperado, el resplandor súbito y el impacto del camión que chocó frontalmente con el ómnibus. Despertó en un hospital narrando esta historia, que repitió con frecuencia hasta su muerte, ocurrida hace ya muchos años.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Están Cerca

"...Están muy cerca, puedo oírlos gemir atrás, en el patio. Son una amenaza, necesito ayuda, sé que ansían mi carne. Les gusta la carne fresca, la ciudad está devastada. Estoy con Alfonso, mi mejor amigo desde la primaria. Estamos ocultos en el ático de mi casa, de cinco que éramos ahora quedamos dos. Gabriel y Alejandro fueron brutalmente heridos, al paso de los minutos nos comenzaron a asustar y Gabriel nos atacó. No tuvimos más remedio y lo matamos.
No puedo creer que seamos los únicos en todo México. Ayer era un día normal, aburrido, hasta que encontramos este libro. Éste, era de un tal Miguel Sánchez, lo abrimos, y decía esto:

25/09/1998:
Hoy lo logré, mi gran suceso, sé ahora como levantar a los muertos, al parecer mi sujeto de prueba no está muy cómodo, nadie estaría cómodo si tuviera un cuchillo en el corazón

26/09/1998:
No lo creo, me acaba de morder mi creación. No sé por qué, me siento muy raro, siento como si me estuviera trastornando, no puedo más. La abominación que creé ha salido a la ciudad, es la perdición del planeta. No lo puedo creer. Es mi culpa.


Las demás hojas están cubiertas de sangre. Lo que decía el libro es verdad: ES LA PERDICIÓN DEL PLANETA..."

Daniel

jueves, 22 de mayo de 2008

Experiencia sobre la Ouija

Esta historia, la redactó una joven, en la que nos cuenta, su experiencia en la Ouija.

"Hola, me llamo Patricia. Esto es lo que me sucedió hace 3 años.
Era muy pequeña y mis amigas decidieron jugar a la Ouija. Y yo también, cómo no.
Yo no tengo madre desde hace 4 años, así que pensé que podría hablar con ella a través de la Ouija, aunque tenía mis dudas.

Empecé haciendo las típicas de preguntas, como: ¿tú eres un espíritu bueno o malo?, y él me decía "si" o "no", pero en una de esas preguntas me di cuenta de que con quien había contactado era con mi madre.
Me di cuenta porque puso la fecha y la hora exacta de su muerte y deletreó mi nombre varias veces. También puso muchas fechas que sólo mi familia y yo sabíamos: empecé a sentir mucho miedo y decidí quitar el dedo. Pero ella seguía deletreando mi nombre y me dijo que no debía llorar más y que no me preocupara porque ella estaba en un lugar precioso.

Nunca se lo he contado a nadie y jamás he vuelto a hacer la Ouija".

Por suerte, a esta joven, sólo le paso eso: un mensaje que le dejó la madre a través de la Ouija, porque pueden pasar cosas peores, hasta podemos perder la razón.